La vida es una mentira. Desde el comienzo hasta el final. Promesas falsas. Deseos insaciables. Sueños inalcanzables. Horas inacabables. La vida es una farsa. El peor engaño de todos. Ficción pura y frustrante. La vida es esa historia que te cuentan al principio, cuando eres apenas un niño. Ser adulto, la gloria misma. Un castillo en medio de las nubes. Alas de papel. La vida es una venda sobre los ojos y llevarse por delante todo lo que se interponga. Es esa rosa con espinas. Esas cadenas que te amarran al suelo. La vida es un peso en la espalda, una soga al cuello. ¿Qué es la vida? Una ilusión. Un problema sin solución.
Quitenme la vida, que quiero volar. En busca de libertad, más allá de la existencia.
Resulta que llevo desde casi siempre huyendo a la verdad, a la figura de mi misma, a la realidad que me rodea constantemente y no puedo evitar de por vida. Pero se supone que ya no más.
Este es mi blog personal, al cual nunca me atreví a dedicarle mucho trabajo. A medida que pasaban los años siempre fui subiendo historias que escribía. Sin embargo ahora le dedicaré mucha más atención y no sólo va a tratarse de mis cuentos sino que ocuparé el espacio para subir otros escritos y hasta quizá reseñas o compartir cultura y arte con los que deseen leer.
Como primer paso haré una breve introducción a mi persona, colgando dos autobiografías que escribí en el transcurso de este año. No dicen absolutamente todo de mi, pero tienen un poco de todo. Y estoy abierta a recibir preguntas. Al comienzo del blog firmaba cono Jessica Black, mi primer seudónimo pero luego pasé a firmar como Sophie Black y puede que en algún momento dado termine aceptando mi nombre. La primer autobiografía está ambientada en el futuro. La segunda en la actualidad. Las fechas indican cuándo fueron escritas. Ojalá disfruten la lectura.
El timbre. Es en algún momento, pasado el mediodía, que el timbre suena. Noiz gira en la cama. Lo ignora. Le gusta dormir aunque el sol ya este danzando sobre el cielo, retozando entre un montón de nubes que es muy probable vengan a mear Londres como cualquier día. El clima muchas veces apesta, pero lo que más apesta es no tener el dinero suficiente para hacer lo que se le de la gana. Por eso Noiz duerme. Y porque le gusta dormir. El timbre sigue sonando, cada vez más insistente. Seguro se trata de alguien decidido a sacar al francés de la cama. ¡Enhorabuena! Lo ha conseguido. Alguien se ha ganado un puñetazo en la cara por parte de un malhumorado francés que acaba de despertar.
—Quel salop! Quel enculé! C’est un vrai fils de pute! —masculla por lo bajo mientras desliza las piernas dentro de un pantalón cualquiera, el primero que encuentra a mano.
Se revuelve el cabello rubio, no se molesta en buscar una camiseta ni calzarse nada. Abre la puerta y amaga a golpear. Su puño se detiene justo a tiempo delante de la narizita de una joven. Cabellos cortos y multicolores, un ojo de cada color con lentillas llamativas, ropa fosforescente y botas de demasiado centímetros de alto. No es una niña, es una muchachita con una sonrisa picara y es una buena noticia. Así que Noiz la deja pasar y en silencio van a la cocina.
—¿Café?—ofrece sin muchos ánimos, aún no está del todo despierto.
—Es tarde y deberías estar almorzando, no desayunando, so bobo —replica la mujercita con voz muy aguda—. Hoy a la noche tienes un trabajo —sigue explicando, acomodándose en una silla y sonriendo—Te pagaran un dineral por pasar buena música en el cumpleaños de una niñita de papá, ¿qué opinas? —
—Estoy tan desesperado que no puedo opinar —replicó el francés.
—Lo sé, lo sé. Ambos preferimos trabajar en una fiesta de verdad, pero la de hoy es una gran oportunidad —insiste, sumamente convencida—. Ahora deja de llorar y trae aquí tus manos, te arreglaré las uñas. ¿Qué color te apetece? —
—Negro, para que convine con mi alma.
Taza de café en mano, trasero en silla y uñas siendo pintadas por la mujercita de todos colores. Conversan, deciden la música que va a pasar en la fiesta de esa noche. No son sólo compañeros de trabajo, son amigos. Hablan de la vida, de la mierda que les toca a cada uno y de los puntos positivos, los cuales son pocos pero por lo menos existen. Noiz es el que menos habla, pero tiene buen oído y no sólo para la música. Una vez se queda sin café y las uñas se secan, le abre la puerta a la chica arcoiris para que siga con su vida. A la noche se vuelven a ver.
Cuando Noiz termina de armar su equipo de música los niños recién empiezan a llegar. No entiende cómo acabó en una mansión enorme, acomodado en una sala de baile, poniendo música para un grupo de adolescentes hormonados y malcriados. No hay un sólo chiquillo que no lleve algo de oro encima. Podría ponerse a robar. Pero apenas puede mirarlos, porque al hacerlo se ve a él mismo unos años más joven. Los detesta y se detesta. Pero sigue pasando música. La cosa se vuelve aburrida y Noiz deja una lista de reproducción para salir a tomar un poco de aire, fumarse un cigarro. Su teléfono suena y atiende el llamado. Es un cliente, uno con demasiada información. Sabe donde diablos esta parado y quiere un encargo rápido. Al francés no le gusta ni un pelo lo que ocurre. Se siente observado, y al mismo tiempo acorralado. Tiene un arma en el bolso que trajo, tiene un cuchillo escondido en el tobillo. Matar a alguien es pan comido. Es más dinero fácil. No puede rechazar la oferta. Aunque se trate del padre de la cumpleañera. Así que acepta. Arroja el cigarrillo, lo pisotea con fuerza y se encuentra de cara con un hombre que tiene todo el aspecto de guardia. Claramente no esta en la casa de un ricachón cualquiera.
—Soy el DJ, sólo salí a tomar aire —explica el rubio. Se rasca la cabeza y finge el tonto. Cosa que el guardia no se cree.
Manos en el aire, mostrando lo vacías e inofensivas que se ven. Un paso, dos al frente. Una distancia corta y accesible. El guardia amaga a sacar algo, quizá un arma. Noiz no le da tiempo. Lo atrapa, lo jala, le rodea el cuello con un brazo y crack. Toca deshacerse del cuerpo. Lo arroja entre unos arbustos junto a la puerta por donde salió. Entonces se detiene un segundo y escucha, piensa, observa. Tiene que buscar y encontrar a Paul Dolce antes de que encuentren al guardia muerto y se dispare cualquier alarma. La música sigue sonando, la lista de reproducción entretiene a los chicos. Él planea entretenerse también.
N.A. Este texto lo saqué de un rol. Por alguna razón me gustó cómo quedó.
Pequeños fragmentos de cualquier cosa que salieron a partir de un ejercicio de taller. El mismo consistía en subrayar palabras de un texto de Octavio Paz titulado: El poema. Y luego hacer lo mismo subrayando palabras de un poema del mismo autor titulado: La poesía. No importa lo redundante que pueda ser, ni lo tedioso que me pareció en el ensayo de Paz tratando de inculcar su modo de ver la poesía. Me entretuve bastante subrayando palabras (porque en la secundaria hacia eso con todos los textos que nos daban) y termine con una cantidad enorme de palabras. Así que como no tenía inspiración para unir tantas palabras en una misma historia, terminé armando estos fragmentos de todo y nada. Dividí las palabras en tres grupos, diferenciandolas por tres colores que caracterizan el tema de la historia que les narro. Así que pueden leer los tres pequeños textos, o solo uno dependiendo del color que más les guste. Los colores son rojo, naranja y verde. Buena suerte y que lo disfruten (:
Naranja:
El caos seduce de inmediato, sin miramientos. No busca a la persona mas adecuada, no se detiene a observar dentro de nadie. Está armado de engaños y mentiras, falsas ilusiones, crueldad pura disfrazada de fantasmas. Tiene algo místico, un extraño secreto que todos hemos olvidado. Los niños pueden sentirse algo seguros, viven ajenos a este sospechoso y aterrador encanto. Pero nosotros, los adultos, no podemos romper el hechizo. No importa la angustia que nos invada, no hay lucha que valga. Él siempre aparece de repente, sin hacerse esperar, sin nombre por el cual poderlo llamar. Te detiene sin importar lo que estés haciendo, sin importar la duda marcada en tu rostro. Y la revelación, de que algo va mal, se queda dormida hasta que es demasiado tarde para evitar su avance. Al caos le gusta destruir, le gusta la sangre y la muerte. Pero también le gustas tú.
Verde:
Quiero creer que soy el único. Sé que es egoísta, pero no puedo evitarlo. Es insólito, como en un instante, la gravedad desaparece, se lleva con ella al equilibrio y caigo como una pesada ola para ir a tu encuentro. Es algo magnético, mi ser es absorbido por tus ojos, tan distintos a cualquier otros que haya visto en mi vida entera. Tus encantos son fríos, tu mirada espumosa, puedo verlo, eres como el mar para mí. Todo este tiempo que tan solitario me sentí, de repente desaparece en cuestión de minutos y en su lugar deja una agradable sensación de plenitud. El silencio se hace eterno, cargado de secretos que jamás conoceremos. Pero entonces decides mostrar tu carácter y sonríes con confianza. Aún silenciosa solo que ahora me das un pequeño acceso a tu alma, que brilla bonita a traces de esos curvados labios. Eres insensata, porque ahora muero por besarte. Desearía ser otro, seguramente ser ese por el cual te dejarías arrastrar hasta el infinito y más allá. Pero soy la triste imagen que ves. Mi ser suelta una lagrima silenciosa mientras me aparto y te ayudo a poner en pie. Con tu increíble belleza eres vencedora y mientras te veo marchar me pregunto qué harás con ese nuevo trofeo, mi pobre corazón que te acabas de ganar. Quisiera creer que todo es un sueño, pero sé que existes y espero algún día llegar a conocerte.
Rojo:
Es una nueva experiencia, a pesar de que no es el primer encuentro. Nuestras almas se funden en las llamas del infierno. La tentativa se convierte en impulso, la disposición de nuestros cuerpos es perfecta. El contacto de nuestras pieles deja un rasgo de huellas abrasadoras. Tu pecho golpea contra el mío, a un ritmo delirante. Tus labios, de un sabor único, dejan lugar a mi traviesa lengua para que pueda habitar tu húmeda boca. Deleite total. Los sentimientos desbordando en cada gesto, cada acción y cada jadeo. Tu espada arranca balbuceos de mis labios. El tacto introduce fuego, calor. Provoca irrefrenables contoneos de caderas. Tu espíritu me posee, soy tuyo y de nadie más. Creo que estoy enamorado…
Me ahogo en tinta. Es espesa y oscura, es fría y espantosa. No sé cómo llegué a este punto en el que la oscuridad me posee y las palabras se disuelven para convertirse en un profundo océano de tinta. Pero estoy segura de que, si quisiera, podría evitarlo. Puedo tener mi propio barco y navegar con seguridad, puedo tomar prevenciones y no dejarme llevar. Sin embargo eso no es lo que quiero. No me conformo con sentarme a la orilla de este enorme charco de tinta. Porque si lo hiciera, no sería lo mismo. No sentiría lo que siento cuando el líquido inunda mis pulmones y me roba el aliento. Ya que si no brincara por voluntad propia dentro de la tinta, nunca tendría la aventura de mi vida. Me quedaría eternamente viendo los años pasar, aceptando lo que me toca ser y vivir, sin correr riesgos que me lleven lejos. Es por eso que todos los días brinco, me rodeo de esa brillante oscuridad y me ahogo en otros mundos. No tengo miedo cuando salto porque sé que voy a volver a estar en la orilla de nuevo. Pero si me aterra saber que no importa las veces que intente escapar, todo va a seguir como siempre…
¡Qué adictivo es leer un libro! Y que deprimente volver a la realidad…
NA. Este es un pequeño relato escrito en el nuevo taller que empece. La consigna era escribir sobre mi dinosaurio, ese tormento que aún esta cuando despertamos de nuestro sueño. Basado en el microrrelato de Augusto Monterroso, que les dejo a continuación:
"Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí."
¿Pueden adivinar cual es el dinosaurio de mi historia? (:
Bueno, después de muchos días, semanas y meses sin poder escribir... aquí hay algo que cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia... sepan disculpar que comparta esto... pero tenía que publicarlo. Gracias por leer.
La historia de mi vida. Claro, eso es lo que podría planear
escribir. Pero el resultado sería muy distinto. ¿Qué puedo contarles que sea
cierto? Todo lo que vaya escribiendo sería modificado inconscientemente. Puedo
expresarles el punto de vista que tengo acerca de mi vida. Sin embargo nunca
voy a poder saber cuál es la historia de mi vida. ¿Qué pensaba el primer chico
que me invito a salir? ¿Qué pensaban mis mejores amigas de mí? ¿Qué tiene en
mente ese ex novio con el que no puedo dejar de dar vueltas? Lo que si tengo
bastante en claro es lo que yo pensaba cada vez que tomaba una decisión. Yo soy
responsable de encontrarme en el estado en el que estoy. No puedo culpar a
nadie mas de lo que me toca vivir…
Estoy sonando algo trágica, cuando la verdad no es tan
terrible. Es solo las idas y vueltas de una chica con problemas para tomar
decisiones. Me pongo firme cuando no debo, flaqueo cuando tengo que decir que
no y soy de si fácil. A las personas que quiero las lastimo o no les demuestro
lo que en verdad siento. Por el contrario, a las personas que no quiero las
evito o intento rechazarlas lo más gentil posible, fallando terriblemente en el
intento. Es decir que tengo una
personalidad horrible, una actitud desastrosa y por más consciente que sea de
ello, pues no puedo corregirlo. Problemático ¿no?
Lo peor de todo es que no me gusta haberlo escrito. No
quiero releerlo. Voy a hacerlo público y por eso voy a explayarme en un tema,
el más reciente acontecido: Un chico. Veamos, no es cualquiera, es él chico de
mi vida. Aunque ahora no tenga un título con el cual denominarlo, él es y fue
importante para mí. Sin embargo, con el tiempo fui desarrollando una extraña
capacidad para ser fría y reservada. No es que no tenga sentimientos ¡Están ahí
dentro mío! Solo que prefiero morir antes que expresarlos, ya sea en palabras o
gestos. Es extraño, y no puedo evitarlo, aunque algunas veces me gustaría.
Podría ser que tengo una especie de alarma anti declaraciones. Pongamos un
claro ejemplo:
Hace cuatro años que conozco a este chico. A pesar de que a
veces me parece no conocerlo, o mi mente juega conmigo y me hace pensar cosas
que no son, a este chico lo conozco hace mucho tiempo. Estuvimos casi un año
juntos, pero en su momento no pude soportar la manera en que era y no supe
hablarlo por lo que tontamente decidí terminar con él. Claro, la decisión de mi
vida. Los tres años siguientes nos los pasamos yendo y viniendo. Yo intentaba
huir y él aparecía siempre en los momentos precisos para que yo no pudiera
estar con ningún otro chico que no fuera él. Es decir, cuando voy a tener la
chance con alguien más, él aparece mágicamente para frustrar todo, para hacerme
dar cuenta de que no hay nadie como él. ¿Por qué? Ni siquiera yo lo entiendo…
Él no es perfecto, tiene muchos errores. Ojo, yo también los
tengo, yo menos que nadie soy perfecta y soy muy consciente de ello. Sin
embargo, actualmente hay algo que me impide estar con él de una manera estable.
No quiere decir que no quiera, lo peor es que quiero, me encantaría. A veces
llego a convencerme de que no, de que es imposible, jamás querría estar de
vuelta con él. Pero al instante en que nos quedamos a solas… ¡Es mi perdición!
Cuestión, me fui de tema… El ejemplo que quería dar era que
luego de cuatro años en los que él tenía un sueño que vivía repitiendo, al fin
algo se hizo realidad. Él viene con su auto nuevo y me pasa a buscar por casa.
Si, pensarán que es una pavada. Pero para nosotros era importante, al menos lo
era para él y eso me afectaba muchísimo. Por eso cuando lo vi manejar y yo estuve
en el asiento del copiloto… ¿Habíamos dicho que seríamos amigos? Yo en ese
momento quise cerrar mis ojos e imaginar que el tiempo se volvía líquido y yo
me sumergía en el pasado. Deseé abrir los ojos y que todo estuviera bien, que fuéramos
una bonita pareja dando una vuelta… Qué ilusa ¿no?
Durante todo el tiempo que paseamos no pude decir nada
lindo, por más que quería. Me sentí incómoda, deprimida, me veía volviendo a
casa para arrojarme en la cama y romper en llanto. Pero claro, no todo iba a
ser como se había dicho. La palabra amistad es muy falsa cuando se trata de
nosotros dos y yo nunca aprendo. Amigos, vamos a jugar que podemos estar en la
misma habitación, en el mismo coche y podemos ser simplemente amigos. La
atracción es la que arruina esos malditos planes. Porque yo no puedo estar tan
cerca de él sin querer romperle la boca de un beso. Y no me vengan a decir que
se trata de hormonas, porque yo a esas ya las viví…
Entonces nos besamos. ¿Cómo no? Sus labios son únicos,
suaves, me imantan para que jamás quiera o pueda dejar de besarlos. Su lengua
sabe cómo jugar, sabe cómo mimetizarse con la mía para hacer que todo sea mucho
más divertido. Y ni hablar de sus manos, grandes, ásperas y cálidas, deslizándose
por encima y debajo de la ropa… Obviamente pongo un limite, yo no tenía esas
intenciones, yo no quería nada de eso ¿o si? No importa, la cosa llega hasta
cierto punto y no más. Lo disfruto hasta que mi cabeza empieza a pensar.
¿Qué estoy haciendo? ¿Qué pasó con mi determinación? Aquel
mismo día le había dicho a mis amigas que no, que jamás iba a volver a hacer
aquello, que no podía seguir así. Ellas me miraron escépticas y dijeron que no
me creían. Entonces recién las entendí. Pobre de mí, pensé con pena. Quiero
estar con este chico, quiero salir con él a bailar, quiero salir con él a tomar
algo, quiero ser esa chica que él busca y decirle que la camisa le queda mal y
poder viajar con él o invitarlo a comer a casa… Pero hay un pequeño problema.
¿Desde cuándo importa lo que yo quiero? Soy de darme los gustos, en lo mayor
posible, sin embargo cuando se trata de él… No puedo hacer nada, no puedo
decirle nada, no puedo dejarme llevar porque sé cómo va a acabar todo: igual
que siempre.
Así que me callo. Me callo lo bueno y lo malo. Me ahogo en
el silencio, mientras extermino todos mis sentimientos. Me limito a responder a
todo con mis monótonas palabras: “no sé” o “nada”. Tengo que ser una chica
fría, tengo que evitar los problemas. ¿Seguir adelante? Por supuesto, pero sin
él cerca de mí… Es fácil, huyo por un indeterminado tiempo hasta que él vuelve
a aparecer con su falsa amistad. Me quedo con las ganas de decirle las cosas en
persona, de decirle las ganas que tengo de salir con él. Pero quiero creer que
es lo correcto, porque no importa las veces que lo intentemos nunca sale bien...
Aún así sé que seguramente él va a estar leyendo esto. Por eso, a vos, el chico
de mi vida, no podré decírtelo a la cara, en persona, en voz alta, pero me
gustaría que sepas… que te amo.
El silencio sepulcral reina. Nada puede romperlo. Ni siquiera existe el silencio. No puedo oírlo, no puede oírme. Es algo que no se puede escuchar. Va más allá del sonido. ¿Puedes entenderme? Estamos tú y yo enfrentados. Es algo que puede verse, pero no tocarse. ¿Por qué no podemos romper la distancia? Esos sentimientos encontrados, luego perdidos, enterrados en la tierra del olvido. ¿Puedes volver a sentir lo mismo? No hay palabras, no hay verdades ni mentiras. Solo nosotros dos. Más allá de palacios, espacios verdes, y extensiones de aguas profundas. El tiempo corre rápido y nos vamos alejando, acercando y volviendo a alejar. Las fichas están listas para que se realicen los movimientos. El tablero está en ruinas. ¿Qué clase de juego es este?
Tus ojos son profundos. Tu alma es inquieta y no me corresponde. Existe el resentimiento, el dolor y el sufrimiento. No todo puede curarse, no todo puede arreglarse. Aunque estés tan cerca de mí, sé que jamás podré alcanzarte. Yo misma te aparté. Ahora debo hacerme responsable de mis actos. ¿Sin embargo qué clase de juego es este? En el que tus palabras dicen algo, tus acciones dicen otra cosa y tu distancia me enloquece.
¿En verdad merezco participar de esto? Yo misma me he ganado el puesto, soy la candidata a sufrir. Gracias público divino, por venir a presenciar el final de lo que nunca empezó. Quise esperar, pero la paciencia me venció. Quise regresar, pero ella se me adelantó. ¿De qué sirve jugar si los movimientos hechos están y yo no he de ganar? Es más sencillo renunciar, cuando tan tarde aún no es.
Con una mano extendida, intento alcanzarte. Con la otra me aferro a la realidad de olvidarte. Deséenme suerte. Pues va a ser difícil abandonar, cuando mi corazón no quiere escuchar que él ha elegido a otra y la vida ha de continuar. Lastimosamente mis palabras voy a callar, una estaca me pienso clavar y el amor de una vez por todas se extinguirá.
Advertencia: Es un fan fic de Naruto para mi sempai. Los personajes son: Sasori y El Tercer Kazekage. Contiene: Pedofilia y Homosexualidad.
Primer Capitulo:
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Era un hombre inteligente, se decía mentalmente. Llevaba varios días, semanas o quizás meses dejándose llevar por aquellas sensaciones. El destello rojizo lograba hipnotizarlo. La profundidad que hallaba en aquella miel, que carecía de dulzura, era demasiado para él. Había creído que era imposible, una jugada de su mente. Sin embargo no podía apartar la vista. Pasaba noches sin poder dormir porque, aquel tamaño pequeño y angelical, no lo dejaba en paz. Y aun que luchara con todas sus fuerzas, no podía dominar aquellos instintos salvajes que tenía. Sabía que en cualquier momento se traicionaría a si mismo. E inconscientemente ansiaba aquel momento como ningún otra cosa…
En aquel instante mantenía la vista lejos de aquel salón de clases. Pensando en quién sabe qué cosas. Quizá sólo observara los sutiles pétalos de cerezo deslizarse por el aire, anunciando el comienzo del hanami. Cuando se encontraba así de distraído aprovechaba para embriagarse con cada detalle de su perfil. Ni siquiera se detenía a compararlo con la bonita y perfecta flor que caía para morir joven. Por que sabía que él era lo más bello que podía llegar a existir. La idea de que se hallara en la flor de la vida, hacía que su mente se fuera lejos de la clase, junto a la de su alumno. Sus mejillas se teñían de un pequeño rosado, al tiempo que desviaba la vista para poder ocultar aquella reacción. No podía creer cómo un niño podía causar tanto en su persona.
El tercer Kazekage, ése era él. Un hombre poderoso, un hombre importante. Era todo ello y mucho más. Y cada vez que recordaba, en las sensaciones por las que se estaba dejando llevar, lograba avergonzarse de si mismo. Puesto que nadie iba aceptar tales pensamientos en él, ni él los aceptaba. Había veces que deseaba poder apartarlos de su cabeza, ignorarlos. Pero cada movimiento, el más leve atisbo de su mirada, con sólo observar su lenta respiración, se volvía completamente loco. Lo experimentaba y no lo creía. Deseaba tanto rodear a aquella criatura, proporcionarle el amor que nadie podía darle, lograr que sonriera para él. No sólo quería conseguir aquello, sino que necesitaba hacerlo y muchas otras cosas más también.
La clase finalizó sin que ninguno de los dos se diera cuenta. Los niños comenzaron a marcharse. Muchos se juntaban en pequeños grupos de amigos, salían todos juntos conversando. Todos tenían a sus amigos, excepto él. Le apenaba tanto verlo solo, con un frío vidrio detrás de sus ojos, que lo aislaba de aquel mundo. Quería saborear dulzura en aquel par de iris, pero no guardaba falsas esperanzas. Aquella piel lechosa y virginal era la que pronto rompería el hilo que sujetaba su poca cordura…
-Sasori…-pronunció el Kaze, agradecía que su voz sonara normal en aquel momento. Los alumnos se habían retirado, sólo faltaban unos pocos, de entre esos el pelirrojo. Y algo en su interior lo obligó a llamarlo. Necesitaba conversar con el niño, aunque sólo fuera una charle le vendría bastante bien. Un alivio para el alma, consideró. Pensaba que con sólo oír al niño hablar su cuerpo se calmaría un poco…
-¿Puedes aguardar un poco?
El pedido le pareció de lo más normal. Cuando los fríos ojos del chico se posaron sobre él, lograron hacer que se estremeciera. No le agradaba la idea de mentirle. Aún así no tenía muchas opciones. Aquella simple solicitud podía tratarse sólo de un tema que debía trata con su alumno. Aunque no podía quejarse con él, era todo un genio, más que sobresaliente. Tenía la inteligencia de toda la clase junta. Eso lo hacía ver más atractivo, detrás de la imagen de niño solitario. Un instante luego se maldijo por haber pensado que un niño como Sasori podía ser atractivo…
-Kazekage-sama… No me gusta esperar…-se limitó a contestar el niño.
Un frío balde de agua. No sólo la respuesta, sino la actitud. Trató de sonreír, pero no lo logró. No terminaba de comprender por qué todo debía ser tan difícil. Buscó una manera de retener al chico, pero no encontraba las palabras adecuadas. Él se iría sólo a su casa. Si no se equivocaba, su abuela debía estar esperándolo. Se preguntó lo que haría diariamente, cómo sería el pequeño en la intimidad de su hogar. Con solo imaginar al pelirrojo cenando junto a su abuela, se le hizo agua la boca.
-Si me esperas bajo el sakura, puedo llevarte a comer ramen. ¿Qué opinas?
Aquella antiquísima táctica no podía fallar. Cualquier niño podía ceder ante un suculento plato de ramen. Ni siquiera el pequeño Sasori podía negar que sería interesante comer junto a él. Sonrió con satisfacción cuando lo observó dudar durante un instante. Solo eso bastó para que el pelirrojo asintiera, provocando que pequeños mechones de su cabello quedaran desalineados. La mano le cosquilleó de deseo, al notar aquel suave cabello levemente despeinado. Aún así logró dejarlo ir, sin tocarle un solo cabello.
Se dejó caer sobre el escritorio, soltando un largo suspiro. Su cuerpo lograba traicionarlo bastante. Calculó un par de minutos, hasta que decidió acercarse a la ventana. Allí, contra el tronco del sakura, estaba sentado el niño. Su rostro alzado, observando el pálido rosa de las flores. Sus piernecillas extendidas, sus brazos igual, cada uno a un lado. Su pecho se movía lentamente cual pacifico mar. Era una pequeña obra de arte, que le tensaba todos los músculos. Lanzó un gemido de protesta al tiempo que se apresuraba a terminar un par de asuntos. No quería hacer esperar más de lo adecuado al pelirrojo, puesto que había dejado bien en claro que no le gustaba esperar…
¿Intentaba quitárselo de la cabeza? Iba por un mal camino. Se apresuro. No dejó de pensar en el pequeño. Terminó sus obligaciones y se encaminó hacia el sakura donde debía de estar esperándolo. Cuando se acercó descubrió que el pequeño retoño había caído rendido ante el cansancio. Se preguntó por qué estaría cansado, pero lo ignoró. Mientras observaba los pálidos labios, entreabiertos, fue acercándose. Acabó de rodillas, con sus piernas a ambos lados suyos. Se inclinó tanto ante el niño, que llegó a rosar con delicadeza el fruto prohibido. Fue un desliz, una súbita caricia, suave y exquisita.
Sin embargo la realidad de su acto le quemó los labios. Se alejó repentinamente, al caer en la cuenta de lo que acaba de hacer. Sus deseos lo habían dominado. Había besado a un niño, y no a cualquiera, a un alumno. Estaba bastante preocupado para notar que el susodicho lo estaba observando con su característica frialdad. ¿Se habría dado cuenta del pequeño contacto que habían mantenido? Imploró que no…
-¿Kazekage-sama? ¿De qué quería hablar?-inquirió poniéndose de pie, ignorando completamente lo que había pasado minutos antes.
En ese momento, el tercero, supo que había robado un beso, pero aún así deseaba muchísimo más. Sentir que el chico apenas le llegaba hasta unos centímetros mas arriba de la cintura, le hacia odiarse. No podía aceptar que quería a un pequeño como él. Aunque, por más que discutiera consigo mismo, no podría cambiar lo que sentía.
Le indicó con una seña que le siguiera. Si permanecían en aquel sitio no podría olvidarse del primero contacto que acababan de tener. Así que lo primero que se le ocurrió fue llevarlo a comer, como había prometido. El camino fue inquietantemente silencioso. El menor con la vista al frente, y él prestándole exclusiva atención. Solo observarlo caminar era un placer. Aquellos pensamientos eran desagradables, pero suyos. Y no podía aguardar a que el chico comenzara a comer. ¿Sería como cualquier niño normal? Lo dudaba. Él había sido criado de una manera distinta, y ante la carencia de padres, de cariño, no podía actuar como los demás chicos. Eso le apenaba tanto, pero aún así no cambiaba sus sentimientos hacia el pelirrojo.
-Eres un chico bastante inteligente, Sasori-señaló el Kaze, una vez habían llegado y les habían servido un plato de ramen para cada uno. Ahora era hora de inventar la excusa, de explicar el motivo por el cual lo había llamado. Aunque ciertamente no fuera ninguno en especial…
-Lo sé-contestó éste, tomó los palillos chinos y los separó en dos- Itadakimasu.
El tercero igualó la expresión, y dividió sus palillos. Le llamó la atención la soberbia con la que le había contestado. Pero no esperaba menos del nieto de Chiyo. Pensó algo útil que decir mientras se llevaba los fideos a la boca. Le pareció bastante extraño ver al chiquillo revolviendo la sopa, como si buscara algo. Observó curioso al chico hasta que notó que pinchaba un huevo hervido y se lo llevaba con aire victorioso a la boca. Los labios infantiles, moviéndose, lograron desestructurarlo por completo.
-Quería saber… si te interesaban unas clases particulares… como te veo tan… aburrido en clases…-comentó buscando un trozo de huevo en su sopa.
-Ya veo…-musitó mirándole fijamente.
Logró pinchar lo que buscaba y sonrió incómodo. Se sentía analizado bajo la mirada del chico. Sin embargo intentaba actuar lo más normal posible. Sacudió el caldo, y luego extendió la mano que sostenía el palillo. La llevó hasta la boca del niño y le sonrió con cierta picares.
-Di ahhh, noté que te gustan éstos-comentó logrando que los pálidos labios se entreabrieran y engulleran el huevo hervido que le estaba ofreciendo.
Por un leve instante deseó que aquel inocente gesto fuera hecho en otras circunstancias. Sintió una pequeña tensión en la entrepierna y se maldijo en voz baja. Se odiaba por pensar cosas tan indebidas e imposibles. Pero había valido la pena convidarle de comer en la boca. Todo por ver aquel gesto repetidas veces en su cabeza…
-Acepto.
Elevó la vista de su plato y notó que el chiquillo había comido todo. ¿Cuánto tiempo se había tomado? Alrededor de media hora… Y no lo había visto apresurarse en absoluto. Estaba asombrado por la agilidad que tenía. No sólo comiendo, sino que en muchísimas otras cosas. Estaba al tanto de que era todo un prodigio cuando se trataba de marionetas. Examinó aquella perfección acumulada en un envase tan pequeño. Quería poseerlo…
-Empezamos a partir de mañana.
La respuesta le alcanzó al pelirrojo para marcharse en silencio. ¿Cuántas palabras había mencionado? Muy pocas… Era todo un príncipe del silencio, y le encantaba. Se encargó de pagar mientras recordaba la delicada espalda alejarse, marcharse de la tienda. Hacia un par de minutos se había ido y ya lo extrañaba… ¿Qué le estaba sucediendo? No podía estar tan ansioso por el día de mañana… ¿O sí? A partir de ese entonces comenzaría a conocer todos los aspectos de su encantador alumno Sasori. Ya no podía esperar!
Ciertamente lo prohibido sabe mejor, así dicen muchos. Yo aún no lo experimenté (?) Pero no por eso significa que no pueda escribir sobre placeres prohibidos. Hace poco mas de un año que descubrí una cierta fascinación hacia las relaciones de homosexuales, gracias al anime (yaoi). Y he aquí mi primer escrito sobre una pareja de hombres, que secretamente son dos personajes de Harry Potter, para ser más especifica: Blaise Zabini y Draco Malfoy. Espero que les agrade, y sino lo lamento... Muchas gracias por lee!
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Encuentro:
El vidrio se estaba humedeciendo. No era lo único húmedo en aquel sitio. Era imposible contener su agitada respiración. El cálido aliento empañaba el vidrio a pesar de que afuera helaba. La temperatura experimentada por ambos era altísima. Rebeldes mechones de su cabello le cubrían el rostro. Sus mejillas ruborizadas eran algo de lo que se avergonzaba. El reflejo que le devolvía el cristal era completamente deshonroso. Jamás se había encontrado en una situación tan extraña. Sentía que todo su cuerpo se derretiría y no era precisamente por el bochorno que estaba pasando.
Todo había comenzado como un inadvertido encuentro. Habían comenzado a charlar bien, a pesar de su mal humor al tenerlo cerca. Desde hacía meses que no podían estar juntos en una misma habitación sin saber bien el motivo.
El vidrio se estaba humedeciendo. No era lo único húmedo en aquel sitio. Era imposible contener su agitada respiración. El cálido aliento empañaba el vidrio a pesar de que afuera helaba. La temperatura experimentada por ambos era altísima. Rebeldes mechones de su cabello le cubrían el rostro. Sus mejillas ruborizadas eran algo de lo que se avergonzaba. El reflejo que le devolvía el cristal era completamente deshonroso. Jamás se había encontrado en una situación tan extraña. Sentía que todo su cuerpo se derretiría y no era precisamente por el bochorno que estaba pasando.
Todo había comenzado como un inadvertido encuentro. Habían comenzado a charlar bien, a pesar de su mal humor al tenerlo cerca. Desde hacía meses que no podían estar juntos en una misma habitación sin saber bien el motivo. Luego de dirigirse unas cuantas palabras sucedió lo inevitable: comenzaron a discutir, como siempre hacían. Aunque de las palabras afiladas comenzaron a utilizar sus manos. En aquel inhóspito pasillo nadie los detendría, no tenían limites. El moreno se abalanzó sobre su persona y no pudo evitar detenerlo, lo dejó llegar hasta el punto en el que se encontraba en aquel momento. A pesar de que no comprendía para nada la situación era un experto dejándose llevar.
Había perdido toda su ropa en el enfrentamiento con manos, algunos puños siendo más precisos. No se había dado cuenta de la situación en la que se estaba metiendo hasta que los movimientos bruscos y los golpes cesaron para convertirse en leves caricias. Intentó resistirse pero él estaba demostrando ser más fuerte. Se sentía desfallecer con el roce de las masculinas manos sobre su pálida piel desnuda. No deseaba admitir que estaba disfrutando de aquellos besos y mordiscos llenos de pasión.
Simplemente se negaba a creer que lo que estaba viviendo era cierto. Se sostenía con todas sus fuerzas del ventanal tratando de que sus piernas no le fallasen. Lo tenía a sus espaldas, con su asquerosa pero a la vez sensual lengua recorriendo todo su cuerpo. Parecía que quería que fuera él fuera totalmente suyo. Estaba dejando pequeñas marcas en los lugares más insólitos de su cuerpo y lo repugnante era que ambos lo disfrutaban. Los gemidos que escapaban de su boca lo hacían sentir enfermo pero a la vez liberaban el fuego que ocultaba en su interior.
Aquel encuentro que había sido eso, sólo un entrecruzamiento de dos personas, se había convertido en un sucio pero deleitoso acto sexual. Algo que ninguno pensaba detener hasta que degustasen del placer más enloquecedor que jamás habían tenido en su corta vida. Lo que estaban por vivir no se comparaba con ningún otro suceso.
Sintió su lengua saborear su miembro y creyó que explotaría. Jamás había sentido aquello al estar con otra persona. El cuerpo que estaba por poseer el suyo estaba hecho para provocarle miles de sentimientos jamás experimentados con nadie. Él, a pesar de la relación que tenían, era la persona con la que deseaba compartir su cama por el resto de la vida.
Pero sabían que aquello no duraría más de una noche. Cuando dejó de hurgar en su interior con sus húmedos dedos pudo disfrutar de la maravillosa sensación de su miembro al ingresar dentro de su cuerpo. Una vez estuvo dentro suyo no pudo evitar soltar un gemido de gran goce, que resonó por el pasillo desierto. El sonido fue callado por su encantadora boca que además de saber muchos insultos sabía besar cómo nadie más.
Los movimientos suaves y dulces fueron sustituidos por unos mas acelerados que revelaban cuanto se necesitaban el uno al otro. Pequeños sonidos escapaban de sus bocas cuando no estaban unidas, besándose. Las caricias se habían vuelto más solicitadas al igual que los besos. Inconscientemente se habían dado cuenta de que aquello no se volvería a repetir y debían disfrutarlo al máximo. Ambos habían entrado en un frenesí total. Deseaban sentirse unidos, estaban unidos, experimentaban uno de los lazos más profundos y prohibidos.
Cuando de pronto todo se volvió mucho más apresurado aún. Ambos estaban por cumplir lo que en un principio jamás se habían imaginado. No podían esperar más. El ambiente se había vuelto más cálido, la temperatura había aumentado tanto que ambos sudaban. Sus perfectos cuerpos se exigían a cada momento más y más. Si continuaban así no podrían seguir conteniéndose ninguno de los dos. Formaban una esplendida obra de arte digna de ser contemplada, no eran sólo dos muchachos teniendo una noche de sexo, eran más que eso.
-Juntos…
La suplica conmocionó al muchacho quien tomó al otro por la barbilla para acercarlo a su rostro. Se fundieron en un beso tan profundo que sus lenguas se amaban como lo estaban haciendo ellos mismo. Ambos lograron llegar al máximo placer juntos como había sido acordado. El mejor y más perfecto éxtasis había sido deleitado por la pareja de amigos. Los movimientos comenzaron a hacerse más pausados mientras que uno se dejaba caer en los brazos del otro. A pesar de que no se aceptaban entre sí lo habían disfrutado demasiado. Como para que en algún futuro pudiera volver a repetirse...
-Gracias…
Sintió como los besos del moreno llenaban su rostro, su cabello y lentamente bajaban por su cuerpo. Él aún deseaba más y no pensaba resistirse. Se dejó manipular por las magnificas manos. Su rubor no lo había abandonado y odiaba tener el cabello tan corto como para no poder ocultar su rostro en él. Pero agradecía ser la clase de chicos que le atraían al moreno. Ya que si no hubiese sido rubio, pálido y de ojos color mercurio jamás hubiese disfrutado de hacer aquello.
-No hay de que. Te ves hermoso…
Con aquella frase, desprendida de su sensual boca, con una gutural y excitada voz, comenzó nuevamente a recorrer su cuerpo con su lengua. El moreno pensaba disfrutar un rato más del bello cuerpo de su amigo. Aquello era mucho mejor que sus sueños más húmedos en los que cierto rubio aparecía constantemente…
A continuación una historia que escribi, estando aburrida. Está inspirada en una mezcla de lo que serían mis días normales, una ficcion de mis días normales y los días que tendría en unos años futuros... ^^
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El día comenzó realmente bonito. A través de la ventana se filtraba un cálido rayo de sol. Bajo las dos frazadas y las sabanas, que me mantuvieron calentita durante toda la noche, sonreí. Aún con los ojos cerrados y mucha modorra extraje una pierna fuera de la cálida protección de la cama. Un intenso dolor se instaló en mi rodilla y me quejé en el silencio del departamento, soltando improperios hacia todos lados.
-¡Duele!-chillaba mientras rodaba en la cama, desarmándola por completo.
Después de todo el jaleo logré superar el dolor y entrar en calor al mismo tiempo. Con una pollera y una camiseta con mangas cortas me dirigí a almorzar. Estuve a punto de quemar toda la cocina, junto al departamento entero, como siempre. Y aún cabía la posibilidad de acabar intoxicada por mis tan extraños métodos culinarios.
Cuando salí a la calle un pequeño sopló de viento me recorrió causando un escalofrío y me rodeé con los brazos temblando. El sol provocaba que el ambiente estuviera tibio a pesar del engañoso viento. Sin embargo el indiferente comentario de un transeúnte terminó de convencerme de que no era buena idea partir así vestida. Con sólo oír: “Hace frío”, corrí a mi cuarto a colocarme más ropa.
Volví a salir a la calle con varias ropas como para caminar bajo la nieve y sonreí. Parecía que no habría más complicaciones en el día. Llevaba puestas más de cinco remeras de distintos grosores, tres camperas, dos pantalones, con tres medias y unas resistentes botas. Y no podía faltar mi bonito gorro. Mas un pequeño niño que caminaba tomado de la mano de su madre comenzó a señalarme insistentemente.
-¡Mami, Mami! ¿Qué es eso?-preguntó curioso, mirándome como si fuera parte de la exhibición de un museo.
Así que despotricando hacia todos los niños del mundo volví a entrar en mi departamento con la definitiva decisión de no salir por ese día. Busqué el helado de chocolate que guardaba en el refrigerador para aquellos momentos tan especiales en que uno se deprimía con tanta facilidad y me arrojé en el sofá a ver televisión.
Luego de buscar cosas interesantes en una caja mágica donde estaba segura de que no las había, de bajarme todo el helado y de dormir por un par de horas, llegó la hora de encargar comida. La cena consistía en buscar un buen delivery en el receptáculo que había en la cocina y encargar cualquier comida que realmente apeteciera.
La pizza llegó y con ella el atractivo repartidor. Me dediqué a dejar una pequeña propina y comerme con los ojos al muchacho antes de volver al departamento y cenar unos cuantos trozos de pizza con muchísima mozzarella, gran cantidad de aceitunas, jamón, bastante salsa de tomate y apenas una pizca de orégano. El resto, que no tenía el privilegio de llenar mi estómago, quedaba en la heladera aguardando al momento en que el hambre volviera al ataque y no hubiera otra cosa comestible que no fueran esas viejas y húmedas porciones de pizza.
Al día siguiente tocaba trabajo. Debía realizar algunas cosas pero el cansancio estaba primero. Y luego de no hacer nada más que vagar requería unas largas horas de sueño. Es decir, que arrastrando los pies, me dirigí a la cama y me arrojé sin siquiera armarla. Me envolví como un capullo con el lío de frazadas y sabanas y cerrando los ojos me quedé absolutamente dormida. Esperando que el día siguiente fuese diferente…
Me despierto en la mañana, para contigo poder estar,
y disfrutarte en mi mente por el resto del dia...
Que vida, la mia...
Aun no se tus intenciones y ya eres dueño de mi,
y me paso todo el dia imaginando tu risa...
Que vida, la mia...
No sé que hacer, para ser el aire que va a tu alrededor,
y acaricia tu piel...
Solo quiero conversar, solo quiero conocerte, dame un poco de tu tiempo para convencerte, Yo solo quiero ser tu amigo, y me muero por salir contigo, dame una señal, solo dame una mirada, si estas a mi lado, a mi no me importa nada, ya quiero estar entre tus brazos, y me muero por probar tus labios, rojos, llenos de ti... Solo dime que si...
Me desvelo en las noches para pensar en ti,
y si duermo solo sueño con tener tus caricias,
Que vida, la mia...
Tengo todo este amor y solo es para ti,
y yo solo me conformo con mirarte otro dia,
Que vida, la mia...
No se que hacer para ser el aire que va a tu alrededor,
y acaricia tu piel...
Solo quiero conversar, solo quiero conocerte, dame un poco de tu tiempo para convencerte, Yo solo quiero ser tu amigo, y me muero por salir contigo, dame una señal, solo dame una mirada, si estas a mi lado, a mi no me importa nada, ya quiero estar entre tus brazos, y me muero por probar tus labios, rojos, llenos de ti...
Solo dime que si...
Ayy! Como adoro a esta pareja de.. amigos! Italia y Alemania! O también conocidos como Feliciano y Ludwig!
¿Quién no ha soñado con salir con uno de sus amigos? Admitanlo...
Aquí les dejo un bonito video con varias parejas ^0^ Y una canción tan cierta...!
Muy feliz año nuevo!! Aún es temprano, pero falta poco paraque acabe el año. Encontré estas preguntas y las contestaré por puro aburrimiento... No estoy muy inspirada, así que las respuestas son secas...
¿Cómo vas a celebrar la llegada del 2010? Con mi familia, vestida de blanco, voy a dar una vuelta manzana con una maleta para tener viajes seguros y voy a quedarme hasta que salga el sol para pedir un deseo.
¿Con qué brindarás? No sé, champán.
¿Con quiénes vas a compartir la noche? Con mi abuela, mi papá, mis hermanos, mi tío y mi primo.
¿Vas a explotar fuego artificiales? Obviamente, es lo que mas ansio.
¿Por qué? Me fascina la pirotecnia.
¿Qué van a cenar? Pollo relleno...
¿Cómo esperás que sea el 2010? Nuevo, profundo y muy especial.
¿Metas para el nuevo año? Superarme, publicar mi novela, estudiar.
¿Qué harás para cumplirlas? Todo lo que este a mi alcance.
¿Algo que esperas que pase en el 2010? Algo bueno, amor, fama...
¿Hay alguna celebración especial en tu ciudad? Iie, no me interesa tampoco...
¿Cuál? Ninguna.
¿Te vas de vacaciones en el 2010? Mis vacaciones se basan en pasar las 24 horas en la computadora...
¿Con quién? Sola, chateando con mis amigas.
¿A dónde? En mi casa o la de mi papá.
¿Hay grandes proyectos para el 2010? Obviamente.
¿Algo nuevo que comiences ese año? Mucho, estoy abierta a nuevas opciones.
¿Algo que finalices ese año? Creo que nada...
¿Algo que dejarás en el 2009 para seguir adelante? Los momentos feos que pasé...
¿Algo que no olvidarás del 2009? El concierto de An Cafe!!! *-*
¿Qué es lo que más esperas del 2010? Buenas cosas.
¿Un mensaje para el que lea esto? Espero que el 2010 sea tan bueno o mejor que todos los años ya vividos. Que lo disfruten y que nada nos separe en este nuevo año. Que aprovechen este nuevo comienzo para todo lo que deseen.
Leyendo un fic, dramione (una historia de Harry Potter, que trata de la relación entre los personajes: Draco Malfoy y Hermione Granger), he encontrado un mito realmente atractivo. El mito de Psiquis y Eros. Es una asombrosa historia de amor que trata sobre la confianza, algo que muchos perdieron o nunca llegaron a conocer. Lo cierto actualmente es: ¡Qué dificíl es confiar en estos tiempos! El siguiente mito expresa esto y mucho más. Claramente he llorado al leerlo, porque a mí me ha pasado. Aunque yo no he sido Psiquis sino que Eros. A continuacíon el mito que he leído:
En una ciudad de Grecia, según cuenta la mitología, había un Rey y una Reina que tenían tres hijas. Las dos primeras eran hermosas, sin embargo, la tercera era de indescriptible belleza por el lenguaje humano. Tanto revuelo causaba esta doncella, que ciudadanos y extranjeros acudían a admirarla, comparándola con la propia Afrodita.... ¡Que gran error cometieron aquellos incautos! puesla Diosa del amor, enfurecida con tal atrevimiento - y herida en lo más profundo de su orgullo - envió a su hijo Eros para vengar su desdicha, con la expresa misión de atravesarla con una flecha de oro oxidada, y enamorarla del más horrendo de los monstruos.
Pero aquél maléfico encargo no pudo llegar a su fin, pues Eros, al verla, cayó rendido ante el propio sentimiento que solía encajar en el resto, como si se hubiese enterrado una de sus propias flechas en pleno corazón...
Fue en ese entonces que el Rey - sospechoso de la ira de los dioses por la falta de marido de su hija - decide consultar al oráculo de Apolo para calmar sus propios nervios.... más no contaba con que éste enviaría a su pequeña a la cima del monte de Zeus, a esperar a su secreto marido en soledad, advirtiéndoles que no debían esperar un yerno nacido de linaje mortal, sino al más cruel y venenoso de todos, como la serpiente, que volando con sus alas fatiga todas las cosas sobre los cielos, y con sus saetas, doma y enflaquece todo.
El pobre padre, desesperanzado y sin otra alternativa, realiza el mandamiento del oráculo...
Una vez arriba del monte Zeus, Psique espera paciente, hasta que un manso viento la toma en su regazo y se la lleva por el valle bajo, depositándola suavemente en un prado verde lleno de flores multicolores. Tras el estupor inicial, Psique se duerme, despertando a las horas después y notando que a la lejanía se encontraba un palacio que parecía construido por gracia divina.
En un arrebato de osadía, decide entrar al lugar, deleintándose con la decoración y asombrándose cuando unas voces angelicales la invitaron a comer de espléndidos platos, llenos de manjares y exquisiteses. Pronto cayó la noche y Psique se acostó en una cama adoselada en el fondo de la habitación, mas no tardó en sentir como su secreto marido había aparecido y se había deslizado junto a ella, haciéndola suya en ese instante y partiendo al amanecer.
Pasaron los días, y con ellos, sus noches de placer ¡No cabía de felicidad! pues a pesar de perderlo cada mañana y de no poder gozar de su compañía durante el día, lo amaba con todo el corazón. Y él también a ella, sólo pidiéndole una condición: no podía develar su identidad, tendría que confiar en la oscuridad. Pero a Psique no le importaba en ese entonces, amaba sus tiernas caricias y mas aún su aterciopelada voz, que la acunaba durante la noche con extensas conversaciones de los temas más variados, hasta que morfeo la vencía por completo y la dormía entre sus brazos.
Sin embargo, algo opacaba la felicidad de Psique. Desde su estadía en aquel magnifico lugar, no había vuelto a ver a sus hermanas, y una noche, sin poder aguantarlo más, le pidió permiso a su marido para invitarlas a su hogar, el cual consciente de la soledad de su mujer, aceptó, no sin antes advertirle que ellas no eran de confiar.
Cuando fue visitada por las susodichas, ellas, envidiosas de su prosperidad, quisieron saber de inmediato quien era aquel rico marido; mas cuando Psique confesó que no conocía más que su dulce voz y sus apasionados besos, ellas chillaron horrorizadas y exclamaron"¡Tiene que ser un monstruo!".
“¿Y si efectivamente era ese monstruo alado que le había profetizado el oráculo?” Se preguntó la joven con el pecho apretado, y sin poder controlar su curiosidad, planeó enfrentar la realidad y esperó a que llegara la noche, ansiosa de averiguar quien se revolvía entre sus sábanas.
Fue así que sucedió lo de siempre. Él llegó, la amó con locura y se durmió a su lado. Sin embargo, cuando Psique notó que la respiración de su marido se acompasaba, prendió una lámpara de aceite para alumbrar el rostro de su esposo con los orbes cerrados de temor. Pero al abrir los ojos, se sorprendió al encontrarse con el ser más hermoso del planeta, un ángel caido del cielo que dormía ajeno a su traición.... traición que no tardaría en descubrirse, cuando una gota de aceite caliente rodó hasta caer en el hombro del semidios, que despertó sobresaltado ante el ardor.
Al ver su confianza mancillada, Eros brincó de la cama y se alejó mudo y cabizbajo. "Te amé", le dijo con pesar"Te amé y siempre lo supiste.... pero el amor no puede vivir sin confianza” sentenció, antes de desplegar sus alas con la intención de abandonarla para siempre.
Triste.. No? Pues a mí me ha pasado algo parecido. Y me encantó tanto que he decidido ponerla aquí. Pero no se crean que este hermoso mito de amor acaba aquí. En el fic se encuentra hasta esa parte.
Aunque el mito cuenta que Psique recurre a Afrodita para recuperar a su amor pero ella no le cree que realmente esta enamorada de su hijo. Entonces Psique le pide a Afrodita que la ponga a prueba. La mortal logra realizar cada una de las pruebas puesta, con la ayuda de distintos seres. Pero resulta engañada al final y solloza por lo cruel de los dioses. Cúpido, o también conocido como Eros, oye el llanto y llega a dónde se encuentra su amada. La duerme y la lleva a dónde los dioses y allí aceptan la relación entre ambos y Psique se vuelve inmortal. A partir de ese momento Eros y Psique jamás volvieron a separarse.
Hermoso y tierno. Aunque a mí no me sucedió un final tan feliz. Sigo prefiriendo el triste... A continuación les dejo una imagene del mito que me encantó al igual que la que esta colocada al principio o la anterior.. Adoro a los seres alados, y hoy me he enamorado de este ángel. Eros o Cúpido ¿Quién no desearía un esposo así? Lo admito, la envidia esta presente...
He estado dando vueltas, indecisa, sin saber cómo comenzar a escribir en este sitio. Y al fin he encontrado un tema por el que vale la pena escribir. Mi mente ha dicho: ¡Es perfecto! ¿Por qué no hablar de este tema tan maravilloso? Y heme aquí a punto de expresar mis más profundos pensamientos acerca del día de hoy. Ni más ni menos que 6 de agosto del 2009. El día de las mil grullas por la paz.
Primero lo primero. Para quién no sepa de qué trata este día me dedicaré a contarles brevemente la historia de Sadako Sasaki una chica increíble. Y notesé que no copiare y pegaré como la mayoría de la gente hace. La siguiente es una historia verdadera.
Un día común y corriente como todos los demás la pequeña Sadako Sasaki, de dos años, se hallaba en su casa a unos kilometros de Hiroshima. Lo que nadie esperaba era que aquel seis de agosto no era cualquier día. Los Estados Unidos, más especificamente Harry Truman, había ordenado bombardear Japón. Provocando con este ataque nuclear la muerte de un gran número de personas. De los muy pocas sobrevivi
entes Sadako fue uno.
Había salido ilesa, o eso había creído hasta cumplir la ed
ad de once años. Cuando fue diagnosticada de Leucemia, conocida como "enfermedad de la bomba A".
Un día, su mejor amiga Chizuko Hamamoto, le contó una historia acerca de mil grullas. Esta vieja tradición trataba sobre alguien que había realizado mil grullas de papel (origami) y después de haber logrado aquel cometido se le había concedido un deseo mágicamente. Con sus propias manos, Chizuko, armó y regaló su primer grulla a Sadoko diciendole: "Aquí tienes tu primer grulla, pide tu deseo de curarte". Y así, esperanzada, la niña comenzó a realizar grullas de papel de todos los colores.
Una noche conoció a un niño que también estaba enfermo de leucemia y le quedaban pocos días. La chica le explicó su objetivo y le pidió que la ayudara a hacer las grullas. Pero la respuesta que obtuvo del niño fue: "Sé que esta noche moriré"
Entonces, Sadako, comprendió que sería ego
ista pedir como deseo su propia curación. Y continuó doblando grullas con la intención de que su esfuerxo trajera la paz y curación a todas las victimas del mundo.
Desgraciadamente la joven no llegó a logra
r su cometido. El avance de su enfermedad impidió que pudiera continuar plegando papel y al llegada su muerte sólo logró realizar 644 grullas. Aunque cuando sus compañeros de colegio se enteraron de lo sucedido decidieron ayudarla a finalizar con las 1000 grullas aportando el número que faltaba.
Entonces se decidió que todos los años se realizarían mil grullas de papel para así algún día lograr la paz mundial. Y no sólo la historia impactó en Japón sino que llegó a oídos de todo el mundo y todos juntos participan en la realización de las mil grullas. Hasta se convirtió en un referente pacifista. Y se construyó una estatua de
dicada a Sadako Sasaki, en la que se encuentra ella sosteniendo una grulla dorada, del mismo color que la primer grulla que recibió.
FIN
La leyenda de las mil grullas es la siguiente:
Hace muchos años, pero no tantos, los países se enojaron unos con otros y unos seres lanzaron una bomba llena de dolor en una isla en el mar donde mucha gente vivía. El dolor de la bomba se metió en las personas y muchos murie
ron y otros, con el tiempo enfermaron. Pero los niños del pueblo, que aún creían en la magia, recordaron el deseo de las mil grullas. Y así empezaron a crear grullas de papel con los papeles que había en su casa y cada una guardaba la esperanza de que las guerras y las peleas del mundo se sanaran con amor y así llegaran los tiempos de paz, para su pueblo y para el mundo entero.
"Este es nuestro clamor, ésta es nuestra plegaria: paz en el mundo".
dijeron los niños que creaban grullas.
Un día se juntaron y unieron con un hilo de amor todas las grullas, de todos los colores del arco iris, que habían creado, cada uno en su casa. Las alas de las grullas limpiaron toda la tristeza que había guardada en los corazo
nes. La paz en el mundo volvió volando en los cielos en forma de una grulla mágica, que por donde pasaba dibujaba un arco iris.
Desde ese momento las grullas de papel, creadas con el sentimiento del amor verdadero a los seres humanos y a la tierra, son también el deseo de paz y armonía. El secreto de la unidad de todos los seres que en el corazón desean un mundo de amor y belleza para todos.
FIN
Ya armé mi grulla para contribuir por la paz mundial y por Sadako sasaki. ^^ Aquí unas imagenes de cómo quedó:
Junto a unas amigas estamos plegando grullas de papel para alcanzar las mil. Ya estamos rondando las 100. Deseenos suerte ^^ Gracias por leer!